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Porque siempre hay motivos para festejar los logros

Marinera para la vena

Raúl Hénderson Díaz

Independiente, enérgico, soñador, agradecido y predispuesto a aceptar, con el mejor ánimo, lo que la vida se encargue de ponerle en el camino. Nos referimos a Raúl Henderson, un adulto mayor que se siente afortunado por su buena salud, tener a su familia cerca y gozar de mucha energía gracias a las distintas actividades que ofrece el Programa Yuyaq casa del pensionista de la ONP en Trujillo.

Su día empieza, generalmente, a las 5:00 a.m. se levanta, realiza sus tareas domésticas y se da un tiempo para cumplir con las actividades que ofrece Yuyaq, sobre todo los días en que hay danza, ya que el baile lo ayuda a mantener su buen ánimo. El baile que lo tiene maravillado es la marinera, ya que en esta encuentra su satisfacción y así lo sentimos cuando suspira profunda y espontáneamente mientras nos cuenta de su pasión.

En cuanto empieza a narrar sobre cómo descubrió la marinera, con una soltura única, muestra algunos pasos propios del baile. Su muñeca gira con un pañuelo imaginario y su sonrisa completa el retrato de un chalán enamorado de la marinera. Nos revela que fue finalista de un concurso en el 2019 y que ocupó el tercer puesto en el Grupo de Oro del Club Libertad. Además, por su participación en otros eventos, recibió felicitaciones de profesores de Lima y Trujillo. A pesar de estos reconocimientos, para Raúl lo importante no es ganar, sino disfrutar. “El baile es como energía a la vena”, nos explica, a la vez que extiende los dedos de su mano derecha y frota sus yemas a lo largo de su brazo izquierdo.

Cuando habla de marinera, su voz fluye como el pañuelo que sostiene en la pista de baile. Sin embargo, se torna un poco más rígida cuando recuerda todo el camino que ha recorrido para llegar hasta este momento de su vida. “Antes, los años para jubilación eran 30 años de aportaciones, como no tenía el tiempo solicitado, me fui a trabajar a Ucayali de 1992 a 1998. […] Mientras esperaba que salga mi jubilación, me dediqué a la electricidad”.

Raúl Henderson es un pensionista de 86 años, los mismos que parecen recargarse en cada sesión de marinera u otra actividad que realiza gracias al programa Yuyaq. Su jovialidad y transparencia son contagiosas, y hace un llamado a otros adultos mayores a sumarse a dicho programa. “A partir de que entramos a ser adulto mayor, después de lograr a nuestros hijos, hay que preocuparnos por nosotros. Si tenemos la oportunidad de asistir a un taller, hagámoslo, así no queramos, sin descuidar de nuestra familia”.

Felicitaciones, Raúl, por el esfuerzo, dedicación, energía y ganas con que afronta esta maravillosa etapa de su vida. Su testimonio es la mejor prueba de que, con la jubilación, aparece un nuevo camino lleno motivaciones y sueños por cumplir.



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