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Para felicitar

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Porque siempre hay motivos para festejar los logros

Lietratura y pasión

Javier Villegas

El silbido de la tetera anuncia que el desayuno está pronto a servirse. Sin embargo, Javier Villegas empezó a alimentarse minutos antes de probar la primera y más importante comida del día. Para este poeta chiclayano de 65 años, nutrir la mente es lo más relevante y lo que le ayuda a mantenerse activo.

“Fui docente de Artes Plásticas durante 31 años y me jubilé en el 2015. La vida no acaba con la jubilación, ahora me dedico a escribir, doy talleres de oratoria, hago ferias en Lambayeque, Chiclayo y Jaén. También participo en conversatorios con los alumnos y maestros de colegios. Además, participo en el programa ‘Yuyaq, casa del pensionista’ de la ONP”, relata con energía, emoción y júbilo en cada palabra, producto de la pasión que siente por la Literatura y que lo motiva a transmitir su experiencia.

Mientras corrige algunos textos, enumera unos pocos de sus tantos libros publicados, así como reconocimientos obtenidos: Premio Nacional de Poesía “Eugenio Vicuña” (1984), primer puesto en cuento y tercer puesto en poesía en los Juegos Florales convocado por el Instituto Nacional de Cultura (INC) de Lambayeque (1988), Premio Nacional de Educación “Horacio” (1991) y una extensa lista que hace justicia a su esfuerzo y dedicación por promover la lectura.

Sin embargo, contar con tantos premios no se compara con tres sucesos de su vida que lo han llevado a la felicidad absoluta: ser padre, maestro y dedicarse a la lectura, la cual “¡es mi vocación!”, expresa, efusivamente, con una sonrisa cómplice, y agrega que “gracias a lo que hago, he estado en Piura, Ecuador y hasta Colombia. Esto es mi pasión”.

Cuando le preguntamos cómo se siente en esta etapa de su vida, su respuesta es tajante y brota casi automática: “¡Feliz! A pesar de ser jubilado, soy una persona útil que contribuye al desarrollo de los jóvenes. A veces, los maestros no cuentan con las herramientas para incentivar la creatividad literaria para los niños, por eso dirijo el taller literario ‘Cazapalabras’, que contiene las estrategias para que los maestros puedan incentivar a sus alumnos de manera didáctica”.

Su día continúa y debe corregir los textos que algunos compañeros le envían (poesía, cuento u otros). Para él, más que una responsabilidad, esto es un pasatiempo que disfruta mucho. Y como busca aportar siempre a los demás, deja una sugerencia para otros adultos mayores: “Tengo amigos que se jubilan y se deprimen; yo diría que busquen a qué dedicarse que no vean TV, que lean. Una opción es ‘Yuyaq, casa del pensionista’, porque ayuda al adulto mayor a desarrollar sus sentidos”.

Felicitaciones, Javier, por el esfuerzo, dedicación, energía y pasión con que afronta esta maravillosa etapa de su vida. Su testimonio es la mejor prueba de que, con la jubilación, aparece un nuevo camino lleno motivaciones y sueños por cumplir.



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Independiente, enérgico, soñador, agradecido y dispuesto a aceptar con el mejor ánimo, lo que la vida le ponga en el camino.